jueves, 13 de mayo de 2010
Walter
Imagino las calles con nosotros ahí adentro caminándolas. Calles en esfumato por eso de que quizá solo han sido transitadas por nosotros en momentos que no podíamos transitarlas o bien, algún día podíamos esperar dos o tres meses- cifra arbitraria- , y transitarlas sin mayor virtuosismo pero deseosos. Imagino nuestras calles entre calles que si existen junto a ese complejo caserío… cómo es qué se llama…junto a tú codo imagino esas calles como si fueran el limite al que le cortas el paso con la punta del codo; calles que serpentean y se arremolinan,calles para este domingo que visite yo primero para traerte luego y sin embargo, ahora me doy cuenta de que siempre existe la posibilidad de ser engañado. Tú no me has traído a tus calles y más bien lo has visitado en tantas otras que son de él. Los he visto entrelazar las calles de ambos y corregir el rumbo por los faroles de dos y hasta tres focos. Una vez los vi que me vieron, como espiándolos por un ventanita que al otro lado de tu calle era en realidad el hocico de un perro llamado Walter.
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Me gusta mucho este escrito, sobre todo porque Walter puede ser todos los perros y ninguno y aun así seguir siendo ese perro que nos acompaña en nuetros dias entre los días. P.
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